El micro estado soberano del este del viejo continente cumplió diez años de tendencia turística en alza. En apenas una década, Andorra se posicionó como uno de los destinos de montaña más visitados de Europa al crecer 140% en arribos de visitantes extranjeros.
Según estadísticas gubernamentales oficiales, desde diciembre de 2024 hasta abril de 2025, el principado recibió 470.000 visitantes procedentes del exterior frente a los 196.000 registrados diez años atrás que exhibe su evolución favorable en materia turística.
La estrategia de diversificación impulsada por Andorra Turisme apunta a reducir la dependencia del turismo español que aún representa el 54% del total y en gran medida corresponde a visitantes de un solo día. El gobierno trabaja para atraer estadías más largas y experiencias de mayor valor agregado.
“La parte cuantitativa es importante, pero igual de relevante lo es la cualitativa. Debemos ofrecer eventos y propuestas exclusivas que inviten a quedarse más días”, explicó Betim Budzaku, director general de Andorra Turisme.

El esfuerzo comenzó a dar resultados porque los viajeros españoles que pernoctan al menos una noche crecieron un 32% en los últimos diez años, superando 1,2 millones de estancias durante la temporada pasada. Esta tendencia confirma un cambio de perfil hacia un turismo más experiencial, que combina deporte, descanso y compras con gastronomía y cultura.
La garantía de nieve sigue siendo el eje de la estrategia invernal. Las estaciones andorranas invirtieron 39 millones de euros para la temporada 2025-2026, de los cuales 11 millones se destinaron a mejoras en sistemas de innivación y producción de nieve artificial, asegurando que al menos el 66% de los dominios esquiables cuenten con nieve cultivada.
“Invertir en nieve es invertir en estabilidad económica y confianza turística”, señaló David Ledesma, director de marketing de Grandvalira Resorts. Durante la campaña 2024, Andorra vendió 2,38 millones de días de esquí, un 4% más que el año anterior, con un incremento del 12,3% en clientes directos.
Las autoridades de Andorra destacaron un dato que impacta positivamente en la comunidad local porque el negocio de la nieve representa cerca del 30% del Producto Bruto Interno (PBI) nacional y sostiene 2.800 empleos directos.










