De acuerdo a los resultados arrojados por un estudio efectuado por el equipo técnico de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAM), el movimiento reflejó un cambio en los hábitos de los viajeros argentinos. La cantidad de turistas disminuyó un 8% interanual en un contexto donde la duración del feriado influyó directamente en la decisión de viajar.
El gasto también mostró señales de ajuste. El promedio diario por persona alcanzó los 110.181 pesos que implicó una merma real del 1,6% que evidenció un consumo más selectivo y enfocado en las necesidades básicas.
La duración de las estadías confirmó la tendencia. El promedio fue de dos noches, consolidando el predominio de escapadas cortas frente a viajes más extensos.

La distribución del movimiento no fue homogénea. Los destinos con eventos deportivos, culturales y gastronómicos lograron concentrar la mayor afluencia, generando picos de ocupación en puntos específicos .
Las plazas tradicionales mantuvieron su vigencia como las ciudades de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, la rionegrina Bariloche y la misionera de Puerto Iguazú sostuvieron niveles de demanda gracias a su infraestructura y conectividad, aunque con menor intensidad que en otros feriados .
El transporte aéreo tuvo un desempeño destacado. Un total de 158.230 pasajeros volaron con una ocupación promedio del 82%, confirmando el peso del turismo interno en la dinámica general .
El escenario deja una conclusión clara para el sector. La actividad se sostiene, pero con un turista que viaja menos tiempo, gasta con mayor control y elige experiencias puntuales, lo que obliga a redefinir estrategias para mantener competitividad.










