En declaraciones formuladas a nuestros colegas de la plataforma digital europea Investing.com, la funcionaria planteó una definición central del sector. "El turismo fue presentado como un instrumento de paz, tolerancia e intercambio cultural entre países, capaz de fortalecer vínculos en escenarios de tensión internacional".
El contexto geopolítico condicionó el análisis, el propio gobierno español reconoció que el impacto de la guerra en Irán aún es impredecible y dependerá de su derivaciones a corto y mediano plazo que generarían inestabilidad en los mercados turísticos globales.
Frente a este escenario, se promovió una respuesta coordinada. España defendió el multilateralismo como vía para afrontar crisis internacionales, planteando la cooperación como instrumento clave para sostener la actividad turística .

El monitoreo del impacto ya está en marcha. "Las 33 oficinas de Turespaña en el exterior analizan la evolución del conflicto y sus efectos sobre los flujos turísticos internacionales", explicó Rosario Sánches sobre la política que guía a nuestra madre patria.
La agenda también incluyó el componente ambiental y la secretaría ibería consideró que el impulso a los combustibles sostenibles de aviación (SAF) se posicionó como "eje estratégico para reducir emisiones, avanzar en la descarbonización y disminuir la dependencia energética del sector" .
El posicionamiento político fue explícito. El gobierno español reafirmó su postura de rechazo a la guerra y defensa del derecho internacional, vinculando directamente estos principios con el desarrollo del turismo .
La definición dejó una lectura estructural para la industria. "El turismo no solo genera ingresos: actúa como puente entre culturas y como factor de estabilidad en un mundo atravesado por conflictos, consolidando su rol estratégico en la agenda global", concluyó la secretaria de Estado española.






