En el norte santiagueño, a 250 kilómetros de la capital provincial, el pequeño pueblo de Icaño se consolidó como una joya del turismo de naturaleza argentino gracias al impulso del Parque Nacional Copo, un santuario chaqueño que combina biodiversidad, aventura y cultura criolla. Con apenas 3.500 habitantes, la localidad logró posicionarse en el mapa turístico nacional como puerta de entrada a uno de los ecosistemas más singulares del país.
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