El crecimiento brasilero se sostuvo a lo largo del año. Solo en abril, los visitantes extranjeros aportaron 4,19 mil millones de reales a la economía, consolidando una tendencia positiva en el ingreso de divisas.
El impacto del turismo se reflejó en toda la economía. La actividad dinamizó sectores como hotelería y gastronomía, también generó empleo y desarrollo en distintas regiones del país, según destacaron autoridades nacionales.
La estrategia oficial apuntó a fortalecer la conectividad. El gobierno avanzó en negociaciones con la aerolínea China Eastern para abrir nuevas rutas entre Brasil y China, ampliando el alcance internacional del destino.
La promoción turística se integró a nuevas acciones. Las iniciativas incluyeron acuerdos para posicionar contenidos culturales brasileños en vuelos internacionales, buscando potenciar la visibilidad del país en mercados estratégicos.
El desempeño consolidó una tendencia regional. Brasil reforzó su posicionamiento como uno de los principales destinos de América Latina, apoyado en políticas activas de promoción y expansión de su conectividad aérea.








