El comportamiento de la industria nacional de los viajes mostró una mejora parcial porque, mientras aumentaron los turistas que ingresaron al país, también disminuyó la cantidad de argentinos que viajaron al exterior. Esta situación redujo la brecha respecto de períodos anteriores.
El turismo emisivo siguió siendo predominante. Más de 760.000 residentes viajaron fuera del país, con Brasil, Chile y Paraguay como principales destinos que reflejan la incidencia cada vez mayor de los países limítrofes.
En medio de este panorama, el turismo receptivo mostró señales positivas porque ingresaron más de 460.000 visitantes extranjeros, principalmente desde Brasil, Uruguay y Europa, con una creciente participación de viajeros de mayor poder adquisitivo que arriban por vía aérea.
El desafío estructural todavía se mantiene vigente. Si bien, la tendencia indica una reducción del déficit turístico, la balanza continúa en rojo, evidenciando la necesidad de consolidar políticas que fortalezcan el turismo receptivo y equilibren el flujo internacional.






