El planteo se dio en un escenario económico desafiante. La rupia alcanzó niveles históricos frente al dólar y las reservas de divisas cayeron en las últimas semanas, impulsadas por el encarecimiento del petróleo y la salida de capitales.
El llamado apunta a un cambio en los hábitos de consumo. El gobierno promovió el “patriotismo económico”, sugiriendo posponer viajes a otros países, reducir compras en el exterior y priorizar destinos dentro de sus fronteras como estrategia para sostener la economía local.
El impacto ya se refleja en el sector corporativo. Empresas tecnológicas comenzaron a limitar viajes al exterior siempre que no sean esenciales y a revisar contratos ante la volatilidad cambiaria mientras las aerolíneas anticipan una posible caída en la demanda hacia destinos lejanos.
El turismo interno aparece como principal beneficiario. Destinos como Goa, Jaipur y el noreste de India podrían registrar una temporada récord, aunque el sector advierte que eventuales restricciones a los viajes al exterior podrían afectar la recuperación del transporte aéreo internacional y el empleo asociado.










