Viajar por Europa siempre fue un sueño para mochileros, estudiantes y nómadas digitales. Los hostels recuperaron protagonismo como la forma más práctica, económica y social de recorrer el continente porque combinan bajo costo, comodidad moderna y experiencias compartidas.
Los nuevos hostels europeos poco tienen que ver con aquellos alojamientos básicos de décadas pasadas. Hoy ofrecen habitaciones limpias y funcionales, wi-fi de alta velocidad, espacios de coworking, cocinas comunitarias y actividades culturales que atraen a un público diverso de entre 18 y 35 años. Ciudades como Berlín, Lisboa, Ámsterdam, Praga y Budapest se consolidaron como los destinos más recomendados por su excelente relación entre precio, seguridad y oferta turística.
Una de las principales ventajas es el ahorro económico. Mientras una habitación de hotel promedio puede costar entre 100 y 150 euros por noche, un hostel moderno ofrece camas desde 25 euros, con opción de habitaciones privadas por 50. Este diferencial permite ampliar la estadía o destinar más presupuesto a transporte, gastronomía y experiencias locales.
Pero más allá del precio, el atractivo central de los hostels radica en su ambiente social y multicultural. En ellos, los viajeros comparten espacios comunes —salas, terrazas o cocinas— donde se generan amistades, grupos espontáneos de excursión o incluso proyectos profesionales. Muchos organizan noches de cine, tours gratuitos a pie, clases de cocina o degustaciones de cerveza artesanal, fomentando la interacción entre personas de todo el mundo.
Las plataformas de reservas más usadas, como Hostelworld y Booking, permiten filtrar opciones según ubicación, limpieza, servicios o tipo de viajero. Los hostels con mejores valoraciones suelen ubicarse cerca de estaciones de tren o cascos históricos, ofreciendo desayuno incluido y lockers personales. En capitales como Berlín o Ámsterdam, algunos incorporaron conceptos temáticos: hostels artísticos, ecológicos o orientados a deportistas.
Para quienes viajan solos, la recomendación es elegir hostels con habitaciones mixtas de entre cuatro y ocho camas, un tamaño ideal para mantener la privacidad sin perder el espíritu social. En cambio, para grupos o parejas, los hostels con cuartos privados resultan una alternativa más económica que los hoteles tradicionales, sin sacrificar confort ni ubicación.

Otra tendencia en auge son los hostels sustentables, con políticas de reciclaje, energía solar y gastronomía local, especialmente en Escandinavia y Portugal. Estos espacios no solo reducen su huella ambiental, sino que también promueven un turismo responsable, alineado con los valores de la nueva generación viajera.
Además, para tener muy especial atención para cuidar el bolsillo, los expertos recomiendan planificar con antelación durante los meses de junio a septiembre cuando la demanda se dispara en destinos turísticos. Reservar con dos o tres semanas de anticipación puede asegurar precios un 20% más bajos.
En un continente donde cada ciudad está conectada por trenes, vuelos low cost y experiencias únicas, los hostels representan la puerta de entrada perfecta para quienes buscan viajar más, gastar menos y conocer mejor. No son solo un alojamiento: son el punto de partida de miles de historias compartidas que hacen del viaje una verdadera experiencia europea.
La tecnología influye en los gustos de los viajeros a nivel global. Un estudio realizado a nivel mundial reveló que el 73% de los turistas prefiere no tener contacto alguno con el personal del hotel en el que se alojan y, previo a reservar su alojamiento, desea ver su reserva en el metaverso, el nuevo mundo virtual que brinda la experiencia de sentirnos inmersos en esa realidad digital.
Empresa líder en soluciones informáticas para la hotelería, Oracle Hospitality publicó los resultados de su encuesta Hospitality in 2025: Automated, Intelligent and More Personal que procesó la opinión de 5.200 consumidores y 633 ejecutivos del sector desde marzo hasta mayo pasado.
Este sondeo constató que más del 90% de los consultados explicó que planeaba viajar en los próximos seis meses deseando que los alojamientos vacacionales incorporen más tecnología; servicios atractivos e incluso que acepten cobrar con monedas virtuales como, entre otras, Bitcoin (BTC).










