Según un relevamiento realizado por Girls' Guide to the World a 330 viajeras, el 65% busca experiencias de inmersión cultural, el 56% prioriza el descanso, el 44% la aventura y un 36% valora especialmente la hermandad y la conexión con otras mujeres. Un 28% manifestó además su interés por propuestas de bienestar vinculadas al cuidado personal.
Este fenómeno encuentra sustento en los grandes cambios vitales que atraviesan muchas mujeres en esta etapa de su vida: divorcios, jubilaciones, hijos independizados o incluso la decisión de cerrar negocios que llevaron décadas. Por primera vez, disponen de tiempo, recursos económicos y libertad para planificar viajes a su propio ritmo, sin depender de terceros.
La tendencia también responde a un cambio de mentalidad. “Muchas viajeras mayores parten de la pregunta ‘si no es ahora, ¿cuándo?’”, señalan operadores especializados en turismo activo. Para ellas, el viaje trasciende lo recreativo y se convierte en una herramienta de redescubrimiento personal, resiliencia y autoafirmación.

Casos como el de Deborah Dotson, creadora del programa Senior Travel Adventures, muestran cómo viajar sola es una decisión práctica cuando la pareja o los amigos no acompañan el entusiasmo por explorar. “A mis 68 años decidí dejar de esperar que otros se sumen a mis planes”, comentó. Esa independencia se multiplica como ejemplo en distintas comunidades de viajeras.
En términos de mercado, este nicho representa una oportunidad creciente para destinos, hoteles y operadores turísticos que buscan diversificar su oferta. Programas con grupos pequeños, experiencias inmersivas y propuestas personalizadas son los que más interés despiertan entre estas mujeres, que valoran tanto la seguridad como la autenticidad.
Además, viajar fuera de temporada alta se convierte en un aliado: permite ahorrar dinero, disfrutar de mayor tranquilidad y reforzar el vínculo con comunidades locales. Para muchas, es también la ocasión de participar en actividades de voluntariado, talleres culturales o escapadas centradas en el bienestar.
En definitiva, las mujeres mayores están cambiando las reglas del turismo en solitario, demostrando que la edad no limita, sino que abre nuevas puertas. Su forma de viajar está marcada por el propósito, la conexión humana y la libertad de elegir experiencias que enriquezcan tanto el cuerpo como el espíritu.










