Miles de argentinos cruzan a diario las fronteras con Paraguay, Bolivia, Chile y Brasil en busca de precios más bajos. Todo esto era un paseo ocasional años atrás pero ahora se convirtió en una práctica sistemática de ahorro familiar, impulsada por la pérdida del poder adquisitivo y la fuerte brecha de precios con los países vecinos.
Según datos de Migraciones, AFIP y cámaras regionales, entre 15.000 y 30.000 personas atraviesan los principales pasos fronterizos en días pico, especialmente los fines de semana y feriados. El fenómeno se aceleró entre 2023 y 2025 y transformó la economía cotidiana del norte argentino, la Mesopotamia y la zona cordillerana.
En Encarnación (Paraguay), los shoppings y galerías ofrecen indumentaria, calzado y perfumería entre un 20% y un 50% más baratos que en Argentina. En Bolivia, los alimentos frescos y la ropa informal cuestan hasta 70% menos, mientras que en Chile y Brasil los argentinos aprovechan precios más bajos en electrónica, medicamentos, ropa deportiva y combustibles. Incluso surgió el “odontoturismo”, con pacientes que cruzan la frontera para realizar tratamientos a menor costo.
El fenómeno tiene raíces estructurales: una inflación acumulada superior al 700% entre 2023 y 2025, la caída del salario real de hasta 35% y un tipo de cambio favorable que amplificó las diferencias de precios. Muchas ciudades fronterizas adaptaron su infraestructura al visitante argentino, con shoppings especializados, transporte directo, servicios de devolución de impuestos y estaciones de servicio con valores más bajos.

“No vamos de paseo, vamos a sobrevivir a la economía argentina”, resumió un comerciante misionero, expresando el espíritu de este nuevo tipo de movilidad: no es turismo recreativo sino económico. Familias de clase media y media baja viajan una o dos veces por mes para comprar alimentos, útiles, ropa o medicamentos.
Las cámaras empresarias locales alertan por el impacto negativo en el comercio argentino: las ventas minoristas cayeron entre 15% y 40% en ciudades limítrofes, con pérdida de recaudación y competencia desigual frente a países con menores impuestos y costos laborales. En Misiones, se calcula que el “desvío de consumo” representa hasta el 12% del total anual de ventas provinciales.
La AFIP reforzó los controles aduaneros en pasos como Posadas, Clorinda, La Quiaca y Mendoza. Las franquicias permiten ingresar hasta 300 dólares por persona vía terrestre y 500 por vía aérea, pero los decomisos y multas por contrabando hormiga van en aumento.
Así, el llamado “turismo fronterizo del ahorro” se consolida como una postal de la crisis: una práctica extendida y federal donde el viaje ya no busca descanso, sino defender el bolsillo ante una economía en desequilibrio.










