El proyecto conectará las localidades de Cedillo y Montalvão, eliminando desvíos históricos. La obra pondrá fin a una limitación clave: durante décadas, el cruce dependió de rutas indirectas o aperturas puntuales, lo que encarecía y extendía los viajes.
La infraestructura tendrá 160 metros de longitud y se integrará en el entorno del Parque Natural Tajo Internacional. El diseño con arcos gemelos reducirá el impacto ambiental, evitando intervenir directamente sobre el cauce del río y preservando la biodiversidad.
El puente no solo estará destinado a vehículos. Incorporará un carril para peatones y ciclistas, consolidando un nuevo corredor para el turismo activo y experiencias vinculadas a la naturaleza.

El impacto en la movilidad será directo. La reducción de distancia implicará menor tiempo de viaje, mayor fluidez en el tránsito y un impulso al intercambio turístico y comercial entre ambos países.
Además, la obra tendrá un efecto territorial concreto. Las pequeñas localidades de frontera accederán a nuevas oportunidades de desarrollo, con foco en el turismo rural, el senderismo y la economía local.
El acuerdo bilateral también definió responsabilidades. Cada país se encargará del mantenimiento de su tramo, garantizando la conservación de la infraestructura y del entorno natural en el largo plazo.
Con fecha de finalización prevista para 2028, el proyecto marca un cambio estructural. El puente dejará de ser una línea divisoria para convertirse en un punto de integración, conectividad y crecimiento turístico en la península ibérica.






