El turismo industrial se convirtió en una nueva tendencia en China donde cada vez más viajeros visitan fábricas, parques tecnológicos y centros de producción para conocer de cerca los procesos que sostienen a la segunda economía del mundo. Según la agencia estatal de noticias Xinhua, este segmento impulsa el consumo interno y contribuye a la modernización del sector productivo del gigante asiático.
Las previsiones oficiales estiman que, en los próximos cinco años, el mercado del turismo industrial crecerá un 18% anual y superará los 300.000 millones de yuanes -el equivalente a 42.000 millones de dólares- en 2029.
Por su parte, en representación del gobierno chino, su viceministro de Industria y Tecnología de la Información, Xin Guobin, destacó que “la cultura industrial se ha convertido en un motor clave para la transformación creativa y el desarrollo innovador del patrimonio cultural del país”.
Las estadísticas oficiales exhiben que China cuenta con 264 sitios de patrimonio industrial nacional y cerca de 500 a nivel provincial, muchos de los cuales están siendo reconvertidos en parques tecnológicos y centros comerciales temáticos.

En el Parque Industrial de Liuzhou, por ejemplo, los visitantes pueden recorrer las instalaciones donde se produce la famosa sopa de fideos local, declarada patrimonio cultural inmaterial, observar su proceso de envasado e incluso prepararla ellos mismos como parte de la experiencia turística.
Otro ejemplo emblemático es la Zona de Desarrollo Económico-Tecnológico de Pekín, donde los aficionados a la tecnología solicitan turnos para visitar las fábricas de vehículos eléctricos. Entre abril de 2024 y junio de 2025, más de 150.000 personas se registraron para recorrer la planta, con un promedio mensual de 10.000 visitas, reflejando el creciente interés del público por las innovaciones industriales chinas.
Los analistas destacan que este modelo, que combina visita, aprendizaje y consumo, no solo acerca a los ciudadanos a instalaciones habitualmente inaccesibles, sino que también fortalece el valor de las marcas, mejora su reputación y genera nuevos ingresos. Además, permite a las empresas mostrar su tecnología, su cultura organizacional y su compromiso con la sostenibilidad, aspectos cada vez más valorados por los visitantes.
Con esta tendencia, China consolida una nueva forma de turismo educativo y tecnológico, donde la curiosidad, la innovación y la identidad industrial se transforman en atractivos capaces de dinamizar tanto la economía como el orgullo productivo nacional.










