Durante el primer semestre pasado, Santiago de Chile se consolidó como uno de los destinos más dinámicos de América Latina con un crecimiento del 30% en las búsquedas de alojamiento a través de Airbnb por parte de huéspedes locales y del 20% entre visitantes extranjeros según datos difundidos por la plataforma digital de alojamiento temporario. El fenómeno refuerza el atractivo de la capital trasandina que combina naturaleza, cultura y modernidad en una propuesta vacacional integral.
Con más de treinta millones de consultas registradas entre enero y junio, la capital chilena se ubicó entre las ciudades más buscadas de Sudamérica. Este crecimiento refleja un cambio en los hábitos de viaje regionales: Santiago dejó de ser solo un punto de paso para convertirse en destino en sí mismo, impulsado por su vida cultural, su gastronomía contemporánea y su entorno natural al pie de la cordillera de los Andes.
El interés de los argentinos tiene un papel decisivo en esta tendencia. Buenos Aires, Mar del Plata y San Carlos de Bariloche encabezaron las búsquedas de hospedaje hacia Chile, mientras que los viajeros provenientes de Mendoza, Córdoba y la capital argentina fueron quienes más pernoctaron. La cercanía, la conectividad aérea y la diversidad de experiencias —desde turismo enológico hasta escapadas urbanas y rutas gastronómicas— fortalecieron el flujo turístico bilateral.
Santiago ofrece hoy una síntesis entre tradición y modernidad que cautiva a distintos perfiles de viajero. Barrios emblemáticos como Bellavista, Lastarria, Italia y Yungay reúnen historia, arte urbano, cafés de especialidad y restaurantes de autor. A través de Airbnb, los anfitriones locales impulsan actividades participativas como talleres de cocina tradicional, degustaciones de vinos y clases de orfebrería, que acercan al visitante a la identidad chilena y fomentan un turismo sostenible y auténtico.
El atractivo de Chile se sustenta en su capacidad de diversificar la oferta turística sin perder su esencia. A la energía cosmopolita de Santiago se suman destinos complementarios como el desierto de Atacama, la Patagonia, Valparaíso y los valles vinícolas del centro del país. Cada región aporta una experiencia diferente, consolidando al país como un mosaico de paisajes y culturas que dialogan entre sí.

Airbnb atribuye este crecimiento al perfil del viajero contemporáneo, que busca autenticidad, conexión local y equilibrio entre confort y descubrimiento. Los nuevos hábitos de consumo privilegian experiencias vivenciales más que estancias estandarizadas, y en ese terreno Chile emerge como un destino competitivo frente a otras capitales latinoamericanas.
Con un turismo en plena expansión y un posicionamiento cada vez más sólido, Chile avanza como referente en hospitalidad, innovación y sostenibilidad. Santiago, su epicentro urbano, se proyecta como una ciudad viva, abierta al mundo y en constante evolución, donde cada visita combina la calidez local con la modernidad de un destino preparado para recibir al viajero global.
Según datos oficiales del Servicio Nacional de Turismo de Chile (Sernatur), cuatro de cada diez visitantes extranjeros en el país trasandino son argentinos. Esta dato exhibe un crecimiento del 60% respecto al mismo periodo de 2023.
En octubre, la cifra de turistas argentinos alcanzó los 195.041 visitantes que representó un aumento del 108,8 % comparado con octubre de 2023. Atraídos por la favorable brecha cambiaria entre la moneda de ambos países, los argentinos aprovechan la oportunidad para adquirir productos electrónicos, ropa y artículos para el hogar a precios significativamente más bajos que en su ciudad de origen.










