La designación respondió a una propuesta sólida por parte de las autoridades de la nación sudamericana. La candidatura peruana se centró en la unidad del sector, la valorización del patrimonio vivo y la profesionalización del guía turístico, factores que posicionaron al país como anfitrión competitivo a nivel global.
El proceso contó con respaldo institucional. La participación fue acompañada por la Embajada del Perú en Japón, lo que permitió articular una estrategia coordinada durante la etapa de postulación.
El evento tendrá alcance federal. El programa preliminar prevé actividades en ciudades como Lima, Arequipa, Cusco, Puno y Nazca, con el objetivo de mostrar la diversidad cultural y territorial del país.
La elección proyecta impacto a largo plazo. La convención representa una oportunidad para consolidar a Perú como referente en turismo cultural y en estándares de calidad en guiado, fortaleciendo su posicionamiento en el escenario internacional.








