El litoral atlántico argentino ostenta un logro ambiental que marca tendencia porque varios balnearios bonaerenses y patagónicos renovaron la distinción internacional Bandera Azul. Este sello de calidad internacional reconoce a las playas que cumplen los más altos estándares en gestión ambiental, seguridad, accesibilidad y calidad del agua.
La Bandera Azul es otorgada por la Foundation for Environmental Education (FEE), una organización con sede en Dinamarca que certifica playas y puertos deportivos en más de cincuenta países. En Argentina, el programa es coordinado por la Fundación Vida Silvestre junto al Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación cuya implementación crece un año tras otro.
Actualmente, los balnearios distinguidos se ubican en Buenos Aires y la costa patagónica, con fuerte presencia en Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar y Las Grutas. Cada uno debió superar auditorías técnicas que verifican la calidad del agua de baño, la gestión de residuos, la educación ambiental, la seguridad y la accesibilidad universal.
Entre los destacados figura el Balneario Hemingway de Cariló, pionero en recibir la certificación en Sudamérica, que combina arquitectura sostenible, energía solar y actividades de concientización ambiental para turistas. También el Balneario Perla Norte en Mar del Plata mantuvo su estatus gracias a su programa de limpieza costera y a su infraestructura adaptada para personas con movilidad reducida.

En Villa Gesell, el balneario Noctiluca se sumó recientemente a la red, destacándose por su sistema de separación de residuos y su proyecto de recuperación de dunas. En el sur, Las Grutas consolidó su posicionamiento como destino sustentable al incorporar protocolos ambientales y señalización educativa para visitantes.
Más que un reconocimiento, la Bandera Azul implica un compromiso de mejora continua. Los balnearios certificados deben renovar la auditoría cada año y mantener prácticas de gestión ambiental activa durante toda la temporada. Esto incluye desde controles de calidad del agua hasta campañas educativas dirigidas a turistas y residentes.
La iniciativa apunta a elevar el estándar del turismo costero argentino, alineándolo con los modelos de sostenibilidad que promueve la ONU Turismo. Además, incentiva a los municipios a invertir en infraestructura verde y programas de educación ambiental, integrando a escuelas, empresas y organizaciones locales.
Con cada temporada, el número de playas argentinas certificadas crece, consolidando al país como un referente regional en turismo sustentable. En un contexto donde los viajeros valoran cada vez más la responsabilidad ambiental, la Bandera Azul se convierte en una garantía de calidad, respeto y compromiso con la naturaleza.










